lunes, 8 de junio de 2009




En la mirada cansada
del hombre que vive preso,
en la tierra baldía y muerta,
en el corazón grosero
que a golpe frío de cerrojos
guarda tenso los secretos.
En la nube entera y gris
que encapota el universo,
en el alma de hombre-nada
donde no quedan recuerdos;
en la piedra, triste y sola,
que anda llorando en silencio.
En los ojos entornados
de tupido desaliento,
en la terca mar marina
que se lleva al marinero,
en el alma desvencijada
del que perdió un compañero.
Hasta en la pluma del poeta,
cuando todo luce yerto
y llenísimo de espinas,
sobreviene claro un verso
que anega los espacios
de luces, color... y vientos.
Incluso al sol del olvido,
en el campo de los muertos,
donde el mal duele dos veces,
hay una veta donde encuentro
el rumor de una sonrisa,
la savia pura de un beso.



Juan Antonio González Molina

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