lunes, 18 de enero de 2010

Poesía y desorden

En todos los reinados hubo artistas complacientes, arte masturbatorio, que produce un placer inmediato, que no cuestiona, que no altera el orden.

Hoy tambièn ocurre, existen muchos poetas- mercaderes que escriben al dictado y silecian el horrror de nuestro tiempo, quizà porque no quieren verlo, quizà porque no quieren asumir el riesgo, quizà porque su corazòn anda a trompadas y necesita, para caminar correctamente, halagos y prebendas.

Esos poetas que llenan sus versos de moralejas, de jabòn que limpia toda esta sangre, los que se empeñan en enterrar las utopìas, la esperanza,los que ignoran esta barbarie cotidiana de las càrceles, de la inmigraciòn, del desempleo, de la violencia en todas sus formas, los que hacen oidos sordos a la censura, a la represiòn, a la persecuciòn de las ideas, los que callan una y otra vez, cobardes o acomodados,los que cierran los ojos para contar sìlabas y no ver que cada dìa sentimos màs asfixia por el recorte de nuestras libertades, los que no gritan y continùan en el empeño de ordenar sus versos para leerlos bien peinados mientras los patìbulos crecen y crecen los verdugos, los que se muerden la lengua antes de afirmar que la super explotaciòn del ser humano es demasiado evidente, los convierte inevitablemente en còmplices, en dòciles perros con amo.


Yo propongo lo contrario a esto, una poesìa de la ètica.

Una poesìa necesaria, una poesìa que desafìe, que rete al poder, que no se acobarde.

Una poesìa crìtica, hipercrìtica, que estè dispuesta a perder para ganar en decencia.

Propongo que los poetas señalemos incansablemente los crìmenes perfectos de nuestro tiempo, propongo que nuestra poesìa sea pan y sea queja, sea subversiva, que desordene, que salga a la calle para recoger la amargura de vivir en esta sociedad donde sòlo vale lo que es rentable.

Debemos limpiar a la poesìa de mentiras y dejar que hable en esta tierra zurcida con dolor.

Para que el futuro no diga que los poetas estuvimos tibios, moviendo la cola, babeando, mendigando huesos de ningùn amo.

Silvia Delgado Fuentes
http://silviadelgadofuentes.blogspot.com

1 comentario:

Alex dijo...

El escrito de Silvia viene como anillo al dedo a este blog.

La poesía es un arma cargada de fututo que dijo Celaya.